Los 7 Cuerpos Sútiles

Los siete cuerpos sutiles que envuelven al individuo de forma tridimensional, lo rodean en todas las direcciones. Estas ondas que lo protegen, interactúan entre sí de forma que filtran todo lo que proviene del cosmos, amoldándose concéntricamente a fin de regular lo que penetra desde las esferas superiores hasta la vida física. Estos cuerpos mantienen al ser humano dentro de algo parecido a un huevo energético, pero también lo protegen y lo conectan con las fuerzas invisibles. De no ser por estos cuerpos nos sería muy difícil poder asimilar todo cuanto proviene del mundo trascendente, sin que las vibraciones acabasen por dañar el cuerpo físico, por que las ondas vibracionales del plano físico son más lentas que las del plano espiritual. Quizás lo más importante es que los cuerpos se fortalecen cuando vibran al unísono con el Aura de otros seres, y es cuando la persona camina descalza, por que entra en contacto con la tierra, con el agua del mar o la naturaleza. Estos cuerpos además de proteger también regeneran, sanan y recuperan energía. Es muy importante que el aire y el sol sean absorbidos positivamente ya que son energías sanadoras.

Nuestro sistema energético es tan asombroso como complejo. Si bien la medicina actual se limita a estudiar nuestro cuerpo físico, el único perceptible a los sentidos y aprehensible por nuestra mente racional, la medicina tradicional india describe todo un sistema material y metafísico que nos muestra una perspectiva muy diferente.

El cuerpo físico es todo lo que vemos, pero las personas con la percepción más desarrollada puede ver también que estamos conformados por un sistema compuesto por canales de energía, cuerpos sutiles y centros energéticos.

Por ser eminentemente energía, más que materia, estamos en constante intercambio con el entorno y con el universo. Esto hace, además, que haya una conexión entre nuestra mente y nuestro cuerpo físico, que establece un origen más profundo de la enfermedad.

Los cuerpos energéticos, los canales de energía (nadis) y las ruedas energéticas (chakras) vinculan a nuestro ser físico nuestro ser psicológico, emocional, mental y espiritual. Es aquí donde se explica nuestro carácter holístico sobre el que se basan antiguas tradiciones como el yoga. El ser es energía y cada uno de nuestros cuerpos es una manifestación de una vibración diferente de esa energía, cuya vibración es más sutil y universal según nuestro nivel de conciencia.

Prana, nadis y chakras

Para comprender cómo funciona nuestro sistema energético, es fundamental mencionar el prana, o energía vital. Todo está permeado por prana y es la energía que nos da la vida, así como el nivel de vitalidad.

El prana tiene diferentes vibraciones, por lo que a medida que aumenta nuestro nivel de conciencia, el prana se hace más elevado. Este concepto tiene un equivalente en la tradición china y japonesa con el chi o ki. El prana lo obtenemos de diversas fuentes, como el sol, el aire y la comida, y elevamos su circulación en nuestro ser a través de limpiezas.

El yoga limpia nuestros canales energéticos, aumenta el prana y sus vibraciones.

El prana circula a través nuestro cuerpo físico y nuestros cuerpos sutiles por medio de unos canales llamados nadis, también conocidos como meridianos, que permiten un intercambio de energía entre nuestros diferentes manifestaciones (mentales, emocionales, físicas). Además estamos íntimamente interconectados con los demás seres, ambientes, y la existencia como totalidad. Los chakras son receptores de esta energía cósmica, encargados de regularla según su frecuencia en nuestro ser físico y metafísico para su funcionamiento idóneo y desarrollo.

Los tres nadis principales son Ida, Pingala y Sushumna. Algunos textos antiguos hablan de 72.000 nadis y otros han llegado a mencionar 350.000. Esto nos da una idea de la complejidad de este sistema y de su poder activo. Los nadis mantienen el flujo de energía vital en cada uno de nuestros elementos, físicos y sutiles, según su frecuencia, y también los conectan entre sí.

Al plano físico pertenecen tres de los siete cuerpos que forman el Aura, que son:

1.El cuerpo etéreo, que es la primera capa que rodea al cuerpo Físico.
2.El cuerpo emocional, que pertenece a las emociones y es la segunda capa.
3.El cuerpo mental, que es la tercera capa de envoltorio y se relaciona directamente con nuestros pensamientos. Por otro lado al plano astral sólo le corresponde la cuarta capa, que es el:

4.El cuerpo astral. Al plano espiritual corresponden los otros tres cuerpos que forman el Aura:

5.El cuerpo intuitivo.
6.El cuerpo celestial.
7.El cuerpo Causal.

Al plano físico pertenecen tres de los siete cuerpos que forman el Aura, que son:

1. El cuerpo etéreo

El cuerpo etéreo tiene la vibración más baja y es el único de los cuerpos sutiles que muere poco después de que expira el cuerpo físico. Capta energía del ambiente a través del plexo solar y de la tierra a través de nuestro primer chakra y nos envuelve en una película que nos protege de las enfermedades.

Por pensamiento negativo y hábitos destructivos, el cuerpo etéreo muchas veces se debilita y nos volvemos más susceptibles a enfermarnos y a recibir agresiones energéticas del ambiente.

Este cuerpo es la primera capa que rodea al cuerpo. Su forma es parecida a la del cuerpo físico. Con el estudio de este cuerpo se ha demostrado que este no sólo permite sujetarse al tejido sino también sostener algunos de sus órganos. Esta capa puede oscilar en 7 y 13 cm. según la persona.

Esta posición del Aura, permite averiguar mucho sobre la persona, el grado de vitalidad, energía general, fatiga o enfermedad. El campo etéreo comienza a verse en la zona de la cabeza y los hombros para luego bajar hacia las extremidades.

2. El cuerpo astral o emocional

El cuerpo astral alberga nuestros sentimientos y emociones. Está en transformación permanente según nuestros cambiantes estados de ánimo, emitiendo y atrayendo determinadas situaciones y energías, generando una relación muy cercana entre nuestros pensamientos y emociones y nuestra salud física.

Es el segundo cuerpo del Aura, rige los sentimientos y emociones, su extensión varia de una persona a otra. En esta zona se puede detectar las causas que pueden originar una enfermedad, experiencias que nos han dejado heridas y el gran crecimiento. Su forma es como la del cuerpo físico. Esta capa puede alcanzar 15 cm., aunque podrían ser más, pues es una capa muy elástica. Su color es uniforme. En este cuerpo se pueden detectar los sentimientos más ocultos; si estos son negativos, no es raro escuchar que se quejen de su mala suerte.

3. El cuerpo mental

El cuerpo mental se encarga de nuestras facultades mentales. Cuando no está limpio de las influencias del cuerpo astral funciona de una forma condicionada por los patrones emocionales, y a la vez toda una forma de ser y actuar que no permiten su real desarrollo intuitivo y la conexión con la sabiduría universal que viene a nosotros a través del cuerpo causal.

Esta tercera capa es más delgada que las anteriores y puede alcanzar 20 o 30 cm., en casos excepcionales. Este cuerpo está estrechamente unido a los pensamientos, tiene gran fuerza en la zona de la cabeza, para después baja su intensidad a media que bajamos por el cuerpo físico.

Esta capa se hace mucho más evidente y voluminosa si la persona está concentrada en una tarea.

4 . El cuerpo astral o causal

El cuerpo causal es también llamado nuestro cuerpo espiritual y es imperecedero. Los otros cuerpos, excepto el etéreo y por supuesto el cuerpo físico (aunque influyan y ejerzan influencia en todo nuestra anatomía material y espiritual) nos acompañan en nuestras vidas posteriores pero a medida que evolucionamos nos convertimos en conciencia pura. Esta manifestación energética nos lleva a la integración, al amor, a resolver nuestros problemas emocionales que condicionan nuestra mente, a la sabiduría y a la dicha.

Este cuerpo ocupa la cuarta capa del Aura. Tiene como función la de filtrar aquello que pasa de uno a otro nivel, de plano físico a plano espiritual y viceversa.

Por otra parte, como el Aura es básicamente el campo energético que rodea a toda la materia, cuanto mayor sea la energía vibracional, mayores serán a su vez sus alcances y sus efectos. Por lo que no es difícil comprender, que desde la verdadera esencia divina que se relaciona con la quinta, sexta y séptima capa de energía, será necesario que disminuya la intensidad de sus vibraciones a través de los cuerpos al plano físico. A fin de que sea posible su integración con el cuerpo y que éste sufra algún daño.

Hay que tener en cuenta que si penetramos en este cuerpo, entramos en otro tipo de realidad, sin que podamos alcanzar una voluntad, sentimientos de amor, y conocimientos más elevados, ya que las frecuencias en las que empezamos a movernos son realmente más veloces y realmente purificadoras.

5. El cuerpo intuitivo

En este campo es posible observar toda la vida de una persona, porque en él se encuentran las imágenes que existido en el plano físico. Todo aparece allí. Si una persona no ha aprendido a ser ella mismo en esta vida y se engancha a los demás, tanto emocional como físicamente, pueden aparecer dibujados en este cuerpo líneas oscuras del mismo color , y que indiquen por su grosor, donde necesita trabajarse la persona para liberar karma.

6. El cuerpo celestial

Esta es la sexta capa aural, la cual nos indica un alto estado de espiritualidad. El ser se une a la Sabiduría Universal. Si la comparásemos con el cuerpo intuitivo, podríamos ver que esta capa está mucho menos definida que la anterior, aunque mucho más iluminada.

Esta capa emite mucha más fuerza que las de otros cuerpos.

7. El cuerpo causal

Esta capa es de forma ovalada y contiene los demás cuerpos en su interior, como si se tratase de la cáscara exterior de un huevo.

Probablemente sea en los niños en quienes mejor podamos ver el cuerpo causal. Es el punto de unión con el Yo Superior. En todo caso hay que tener en cuenta que el contacto con el Yo Superior, nace de dentro de nosotros mismo y que nuestro cuerpo causal es el lazo que nos conecta con él.

Además del tamaño, textura, color y forma, el estudio del Aura requiere de unos principios que deben tenerse en cuenta, a fin de no caer en posibles errores, ni en concepciones preestablecidas.

 

¿Cuándo debes pedir una sesión Reiki?

Estos son algunos síntomas de estar cargado de energía negativa o mal calificado como también se le llama y que debes limpiar urgentemente para no enfermar en los planos físico, mental y emocional.

Nuestra energía se manifiesta claramente en nuestras acciones y en nuestras intenciones. No es necesario que alguien (incluso nosotros mismos) realice algún acto que nos perjudique, con el simple hecho de desearlo o visualizarlo es suficiente. Cuando estas malas intenciones o pensamientos se acumulan a nuestro alrededor pueden llegar a afectar nuestra vida inmovilizándonos o haciéndonos sentir impotentes y deprimidos sin razón.

Esta energía negativa puede venir de personas a nuestro alrededor, y también puede ser parte de un auto-sabotaje que realizamos nosotros mismos, sobre todo cuando empieza a irnos bien, porque nada da más miedo que empezar a ver que tus sueños se realizan.

Así que no importa si se trata de personas ajenas a ti o de tus propias inseguridades, si comienzas a notar alguno de estos signos es momento de tomar acciones para limpiar toda la energía negativa que hay a tu alrededor y que te está impidiendo avanzar.

1. Las conversaciones con otros te dejan sintiéndote exhausto o de mal humor: Cuando terminas de conversar con cualquier persona sientes como si necesitaras tomar una siesta. No disfrutas convivir, de inmediato te pones de mal humor, con ganas de llevar la contraria,  pelear o de irte a donde puedas estar solo.

2. Siempre tienes la sensación de que se están burlando de ti: En la mayoría de tus interacciones con otras personas tienes la sensación de que se están burlando de ti, incluso cuando te están haciendo un cumplido o sueles reaccionar a la defensiva ante cualquier crítica o comentario volviéndolo un enfrentamiento personal.

3. Dudas de tus opiniones: Cuando alguien te pregunta qué piensas al respecto de algo prefieres no comprometerte porque no crees que tengas algo que aportar o consideras que tu opinión puede estar equivocada o no ser valiosa y eso te avergüenza.

4. Te provocan ansiedad cosas que antes no te preocupaban: Empiezas a tener temores nocturnos o te preocupa haber dejado la puerta abierta cuando sales de casa, de tu auto, de haber dejado un trabajo incompleto, etc… o por ejemplo, tu primera reacción al recibir una llamada de un número que no conoces es de miedo, porque podría tratarse de una mala noticia o una amenaza.

5. Hay muchas cosas que te molestan pero no haces nada por cambiarlas: Sabes que deberías comenzar a hacer ejercicio o comer mejor, que deberías llamar a ese amigo con el que discutiste para arreglar las cosas o ir al médico a atenderte ese dolor de cabeza o estómago, pero no lo haces y te quedas sintiéndote mal y lamentándote.

Si te identificas con una o varias de estas situaciones no esperes más, la energía negativa a tu alrededor está comenzando a hacerte daño y a interferir con tu vida, no lo permitas y píde una sesión de armonización de tu vida, tu mente y emociones a través de la técnica Reiki.

Un tratamiento de Reiki consiste en canalizar energía, tanto hacia un lugar específico donde existe un problema, como al cuerpo entero de una persona, dependiendo de la dolencia y el tipo de tratamiento. La mayoría de los tratamientos se hacen con el paciente acostado. El Terapeuta Reiki coloca sus manos suavemente sobre la zona afectada, o en el caso de un tratamiento completo, en todo el cuerpo empezando por la cabeza y terminando en los pies.

Cada posición de las manos es mantenida durante unos minutos sobre los Chakras o centros energéticos principales. El paciente siempre está vestido y las posiciones de las manos son siempre sobre zonas que no vulneran la intimidad de la persona.

Durante un tratamiento, sentirás una profunda relajación. Muchas personas se quedan dormidas, cosa que no influye para nada en el resultado final. A veces, sentirás un "cosquilleo", calor o frío en diferentes partes del cuerpo, según la energía fluye a través de tu cuerpo. Otras personas ven colores, experimentan una sensación de "flotar" o sienten emociones que salen a la superficie. Hay que matizar que muchas personas no sienten absolutamente nada y esto no influye en el proceso de sanación.

Durante la sesión, la energía fluirá dentro de ti, liberando bloqueos, equilibrando tu sistema energético, soltando tensiones y estrés, aliviando dolores y activando la capacidad del cuerpo para sanarse. Aunque Reiki es muy eficaz, no es una "cura milagrosa" y sus efectos son acumulativos. Para realmente notar los resultados, se recomienda una serie de tratamientos de 4 sesiones por cada tratamiento. En la mayoría de los casos ese número de sesiones es suficiente para solucionar problemas de estrés, tensión, ansiedad, insomnio y problemas emocionales. Problemas físicos a lo mejor necesitan más sesiones, pero no necesariamente, porque en la mayoría de los casos, la enfermedad física se recupera o sana al sanar las emocionales y mentales.

Generalmente, Reiki produce cambios beneficiosos a largo plazo, por lo cual no hace falta repetida e interminables sesiones, ¡aunque a mucha gente le gusta tanto que lo hacen de todos modos!

Sea cual sea tu dolencia, el efecto general de Reiki crea una sensación de paz y tranquilidad. Te sientes en condiciones para afrontar la vida y sus desafíos. Aumenta tu energía y tus ánimos, dándote un punto de vista más positivo sobre la vida. Situaciones anteriores de estrés parecen no preocuparte como antaño.

Previa Cita al 398-4118/19.

Arancel: $60.00 por sesión de una hora.